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martes, 23 de abril de 2013

DE LAMA REENCARNADO A SEMINARISTA:TESTIMONIO

2008 - Religión
De lama reencarnado a seminarista: el testimonio completo
Entra en un seminario español con 26 años; a los 15 lo nombraron lama budista, reencarnación de un lama del s.IV.

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El budismo tibetano cree algunos maestros se reencarnan para guiar a los hombres
Pablo J. Ginés Rodríguez

Juan es un joven valenciano que a sus 26 años acaba de entrar en un seminario español. Pero su itinerario ha sido muy especial. Siendo de familia católica no practicante, a los 8 años, un lama tibetano llegó a su casa, convencido de que el chico era la reencarnación de un antiguo maestro budista. Tutores tibetanos le formaron y a los 15 años, ya lo nombraron lama. Su encuentro con Cristo llegó de una forma completamente asombrosa. Este es su testimonio, tal como contó en una entrevista.
De lama reencarnado a seminarista: testimonio de un budista español
Nací en una familia católica pero no practicante. A los 5 años me apuntaron a hacer artes marciales. Cuanto tenía 7 años, sin saber nada del budismo, me sentaba y meditaba al estilo budista, por las noches, sin que me viesen mis padres. Me salía como una cosa muy natural. Una noche hice ruido. Mi madre se percató y me vio sentado en la postura del loto. Yo estaba recitando una oración, el sutra del corazón. Mi madre se asustó; ¡incluso pensaron en llevarme a un psicólogo!
Cuando yo tenía 8 años llegó a casa un lama tibetano. Nos dijo que había tenido unos sueños o visiones y que pensaba que quizá yo era la reencarnación de un lama tibetano. Mis padres no sabían casi nada del budismo, sólo conocían algo que habían leído en los libros de Lobsang Rampa. Sabían que era una religión limpia, no una religión oscura. El lama les inspiró confianza y decidieron darme una formación paralela.
Por las mañanas yo iba al colegio como un niño normal, a los salesianos. Por las tardes, tenía clase con dos tutores budistas tibetanos que vinieron a España, de la tradición Nygma-Pa. Completaba mi formación con artes marciales. Mi educación estaba orientada clarísimamente a ser lama, es decir, maestro, y no un simple monje. Incluía meditación y enseñanzas budistas. He de precisar que mi maestro de artes marciales no era budista, sino sacerdote taoísta. Para mí fue como un tutor, un segundo padre (después de mis padres, claro). Con él practicaba tai-chi, kung-fu, aikido. Me enseñó un taoísmo filosófico, pero no como religión, porque mi religión era la budista.
Durante todo esto, mis padres sólo pidieron discrecion. Mi caso fue por eso muy diferente al de Osel Torres, el niño-lama de Granada que salía en todos los medios de comunicación. Nadie en mi colegio conocía mi formación budista.
Lama a los 15 años
Fui nombrado lama oficialmente con 15 años. Para mis maestros, yo era la reencarnación de Tan-ñon-Gon-Chen-Tulku-Rimpoché, un lama ermitaño tibetano del siglo IV d.C. Ese lama estaba especializado en sanaciones espirituales, en las enseñanza más chamánicas del budismo. Se considera que cuando un lama vuelve a nacer, va a seguir desarrollando las mismas actividades que en su otra vida. Por eso se le da una educación y unas responsabilidades superiores a las que por edad corresponderían. El budismo mantiene un registro bastante estricto de la sucesión de lama a lama desde hace siglos, sus funciones, enseñanzas... Por eso yo atendía muchos casos de dolencias espirituales, me traían enfermos, hacía rituales de sanación.
A los 21 años, vivía en Barcelona. Llegó un matrimonio hindú, de la India, recién aterrizado porque habían oído hablar de un curandero o sanador espiritual que podía ayudar a su hija enferma. Resulta que el tal "curandero" era un cura católico, ellos ni lo sabían eso. El sacerdote me los remitió, porque pensó que yo, al ser budista, una tradición asiática, podía atenderlos mejor.
Por lo general, en los casos de dolencia espiritual grave, yo siempre pedía varios informes: uno médico, otro neurológico y otro psiquiátrico. Ellos estaban tan desesperados que habían venido de la India ya con la niña y con todos los informes hechos. Organicé una sesión de sanación según el ritual budista. Como de costumbre, además de los padres y la niña, estaban con nosotros unos amigos a los que solía invitar como testigos y ayudantes. Uno es notario, otro psiquiatra, otro ingeniero y el otro informático.
13 horas de ritual... y algo asombroso
Llevábamos ya 13 horas de ritual y no conseguía nada. La niña se agitaba con fuerza sobrehumana, hablaba mezclando idiomas, se ponía en trance... Yo no conseguía ninguna mejora. Y entonces la madre, que no sabía español, dijo en castellano: "En el nombre de Jesús libera a mi hija". Y en ese momento la madre y la hija cayeron inconscientes. Cuando se despertaron la niña estaba curada y la madre no recordaba haber dicho nada.
Aquello me impactó. Para mí, Jesús sólo había sido un hombre sabio que ayudaba a la gente. Yo nunca había reflexionado sobre Jesús. Lo conocía sobre todo por la asignatura de religión con los salesianos, pero para mí lo que me habían contado de Jesús era sólo como un cuento.
Salí a pasear, a reflexionar sobre lo que había pasado. Me encontré un mendigo, que me hizo señas para que me acercase. Yo iba vestido de monje, con la túnica azafrán y la cabeza rapada. Supuse que mi aspecto le había hecho gracia y querría decirme algo. Pero él sacó un libro y me dijo: "ábrelo". Era la Biblia. Lo abrí 3 veces y me salía la sanación que Jesús hizo en Gerasa. Y entonces entendí que mi vida era seguir a Jesús.
Buscando la voluntad de Dios
Mi maestro budista me dejó marchar. Dijo que siguiera mi corazón. El budismo enseña que la mente a menudo es tramposa, pero el corazón no miente. Dijo que si Jesús estaba en mi corazón, que lo siguiera. Ellos pensaban -y siguen pensando- que volveré al budismo.
Así que volví "al mundo". Incluso estuve saliendo con algunas chicas y me saqué una novia un tiempo. Visité a los capuchinos, que me enseñaron el cristianismo. Me hice terciario capuchino, su rama laica. Pero me parecía que Dios me pedía más.
Me dediqué a conocer las órdenes monásticas, los movimientos católicos, y también los ambientes protestantes, ortodoxos, el islam sufí... Buscaba entender lo que Dios me pedía.
Hice los Ejercicios Espirituales de los jesuitas. Ellos me recomendaron ir de voluntario una temporada con los enfermos del Cottolengo. Estuve en el Cottolengo unos 20 días, y en los enfermos Cristo se me mostró.
Jesús acompañaba su predicación con milagros y curaciones de enfermos
Un sacerdote egipcio, copto católico, misionero, me contó su experiencia de vida, como sacerdote y misionero. Al oírle hablar, me parecía ver el camino recto de Jesús abierto...
Me hablaron de un seminario que parecía serio. Un médico amigo mío, diácono permanente, me preparó una cita con el obispo. Hablé con él después de la misa, y vimos que Cristo me había tocado. ¿Mi vocación es diocesana o monástica? No lo sé, pero en el seminario, en silencio y estudio se irá descubriendo.
Impactado por Dios Padre y el coraje de Cristo
De Jesús me impactó su Dios, el Padre que nos quiere, que nos ha creado a su imagen y semejanza. También me impresiona el testimonio de Jesús, su coraje de morir por nosotros. Es impresionante cómo lucha con todos en contra. Hay muchos maestros espirituales, pero sólo Él ha muerto por los hombres. Me impresiona la Pasión. Ese "muere por nosotros"... Si no es el Hijo de Dios no puede morir por nosotros. Ni Buda, ni Moisés ni Zoroastro murieron por los hombres.
Después de mucha reflexión pienso que Dios es como la cima de una montaña. Cima solo hay una. Caminos hay muchos. Ojo, unos son de piedra, otros de fango, no son todos iguales. Pero hay un camino recto, el de Cristo.
Sin renunciar a lo bueno
Del budismo mantengo cosas valiosas. La disciplina del budismo, la práctica de la meditación, es muy valiosa. El adiestramiento de la mente, el cuerpo y del espíritu. La ascética es un esfuerzo del hombre, un método, no está mal. Pero la mística es la acción del Espíritu, Dios que actúa y te rompe hasta el método.
Mantengo mi disciplina de meditación en la oración privada. Meditación entendida como lectura y reflexión de la Palabra de Dios, rezada, interiorizada, como en la Lectio Divina de la Iglesia latina. También la oración ligada a la respiración, como en la hesicastia cristiana, la tradición del cristianismo oriental, la oración del Nombre de Jesús que sale en los libros griegos de la Filocalia y los monjes del cristianismo oriental. Como decía Juan Pablo II, que me parece un grandísimo santo, hay que respirar con los dos pulmones de la Iglesia.
El voto de pobreza y el de castidad no me resultan difíciles. El de obediencia, el concepto de jerarquía, son cosas que me resultan más novedosas. En ello estamos.
(La historia de Juan apareció en un formato resumido por razones de espacio en el diario La Razón, el sábado 4 de octubre de 2008)

lunes, 22 de abril de 2013

REENCARNACIÓN

  ¿Quién y por qué no quiere que conozcamos algo tan valioso y trascendental para la existencia de la humanidad como la REENCARNACIÓN DEL ALMA?

""EL NIÑO QUE VIVIÓ ANTES ""


1. Cameron Macaulay ... Extrañando a la familia

La mamá de Cameron, Norma, de 42 años, dijo que un día el niño comenzó a contar historias de su infancia en la Isla de Barra. Habló de sus antiguos padres, cómo murió su papá, y sobre sus hermanos y hermanas de su vida anterior. También dijo que su “antigua mamá” era la de su vida anterior. Cameron cree que él tiene una vida anterior y le preocupa que su familia lo extrañe. Norma cuenta, “Él se queja de que en nuestra casa hay sólo un baño, mientras que en Barra ellos tenían tres. Suele llorar por su mamá, dice que ella lo debe extrañar y quiere que su familia en Barra sepa que él está bien. Cameron se siente muy triste, no deja de hablar de a dónde fueron, qué hicieron y cómo veía aterrizar los aviones en la playa desde la ventana de su habitación”. Cameron incluso dijo que su papá se llamaba Shane Robertson, y que murió porque “No miró para los dos lados”. (Probablemente quiera decir que su padre fue atropellado por un coche).

Cuando llegaron y el avión aterrizó en la playa, todo era exactamente como Cameron lo había descrito. Él se dio vuelta hacia Martín y Norma y les dijo, “¿Ahora me creen?” Cuando Cameron se bajó del avión, iba sacudiendo sus brazos y gritaba fuerte “¡Regresé!”.
Se pusieron en contacto con el Centro Heritage para averiguar si conocían a una familia Robertson que vivía en una casa blanca en la bahía. El centro Heritage dijo que no. Más tarde, condujeron alrededor de la isla pero no encontraron la casa blanca. Posteriormente recibieron un llamado al hotel confirmando que de hecho había una familia Robertson viviendo en una casa blanca en la bahía. Cuando llegaron allí, Cameron reconoció inmediatamente la casa blanca y estaba extremadamente feliz. Pero resultó que no había nadie en la casa. El dueño anterior ya había muerto. Igualmente, la persona que tenía la llave los dejó entrar. Cameron estaba familiarizado con la casa y conocía cada pedazo de ella. Como él había dicho, había tres baños y podía verse el mar desde la ventana del dormitorio.
Los investigadores le siguieron el rastro a uno de los miembros de la familia Robertson que era dueño de la casa y lo fueron a visitar a Stirling. Pero él no supo dar ninguna información sobre Shane Robertson. Cameron estaba ansioso por ver fotos de su familia de la vida anterior, pensando que probablemente podría encontrar a su padre o a sí mismo. Él siempre hablaba de un gran auto negro y un perro blanco. El perro y el auto estaban en las fotos. Desde que volvieron a su casa en Glasgow, Cameron estuvo más tranquilo. Norma siente que hizo lo correcto al emprender ese viaje. Aparentemente, las memorias de las vidas previas se borran gradualmente al crecer la persona. Cameron nunca habló de la muerte con Norma, pero le dijo a su mejor amigo que no se preocupe por la muerte, porque él aún regresaría. Cuando Norma le preguntó a Cameron cómo llegó a estar con ella, el niño le dijo que él cayó y fue a dar al abdomen de ella. Cuando le preguntaron sobre su nombre anterior, dijo que también se había llamado Cameron. La historia de Cameron ha sido filmada en un documental por el Canal Cinco de Gran Bretaña, se llama “El niño que vivió antes."

REENCARNACIÓN""

Antes de nacer, el niño ya ha vivido y la muerte no termina nada.
La vida es un devenir y pasa semejante al día solar
que constantemente vuelve a empezar.
Enseñanza egipcia de hace 5.000 años.
Lo que ha sido bueno pasa a ser mejor,
y sigue hasta el bien; lo máximo.
Buda.

REENCARNACIÓN

Lo que un hombre siembra eso también cosechará:
Siembra un pensamiento y cosecharás una acción.
Siembra una acción y cosecharás un hábito.
Siembra un hábito y cosecharás un carácter.
Siembra un carácter y cosecharás un destino.
Más allá de los sentidos está la mente.
Más allá de la mente está el alma.
Más allá del alma está el espíritu.
Más allá del espíritu está Dios.

""LA REENCARNACIÓN""

La Reencarnación -Padre Jordi Rivero.
Ver también: Yoga
En que consisteReencarnar (volver a encarnar). En general, reencarnación es la creencia según la cual el alma, después de la muerte, se separa del cuerpo y toma otro cuerpo para continuar otra vida mortal. Según esta creencia, las almas pasan por ciclos de muertes y nuevas encarnaciones. Un ser humano, por ejemplo, podría volver a vivir en la tierra naciendo como un nuevo personaje. Una creencia reencarnacionista llamada “metempsicosis”, enseña que los grandes pecadores pueden reencarnarse en un animal o una planta.
Posiblemente la creencia en la reencarnación comenzó al querer aplicar al ser humano el ciclo que observaban en la naturaleza: El sol y la luna aparecen y desaparecen. Igualmente las estaciones del año, el follaje, las flores y tantas otras cosas en la naturaleza tienen un ciclo. Así pensaron que el ser humano moría pero regresaba otra vez en otro cuerpo.
La reencarnación es también fruto del deseo humano de darle explicación a las diferencias de inteligencia, salud, talentos, fortuna, etc. que existen entre seres humanos. Según la doctrina de la reencarnación estas diferencias serían culpa o mérito por el comportamiento en vidas anteriores. Por lo tanto se le culpa a los pobres, los enfermos y los desdichados por su condición desdichada y no se hace nada por ellos porque están pagando su culpa. El Evangelio, por el contrario nos revela que Dios se hizo hombre en pobreza En los pobres encontramos al mismo Cristo. Para reflexionar sobre el misterio del sufrimiento>>.
El hombre no debe inventarse "respuestas" para lo que no puede entender. "San Antonio el Grande, el célebre abad egipcio, meditaba en el desierto: ¿Por qué algunos mueren tras una vida corta mientras que otros llegan a una envidiable vejez? ¿Por qué algunos son pobres y otros ricos? ¿Por qué los injustos se enriquecen y los justos pasan necesidad? Entonces oyó una voz que le respondía: "Antonio, Antonio, ocúpate de ti mismo, pues eso pertenece al juicio de Dios y a ti nada te aprovecha saberlo". (Testimonios y Enseñanzas de los Padres del Desierto, C. Tescaroli). Publicado en la revista: Tierra Santa. Mayo-Junio 2002. Jerusalén. Número 756.
La reencarnación está vinculada al concepto del "Karma", según el cual cada uno paga por su buen o mal comportamiento en sus próximas reencarnaciones. El alma de quien tenga un buen karma "transmigrará" encarnándose en un ser superior, quién tenga un mal karma encarnará como un ser inferior, ya sea, por ejemplo una vaca o una cucaracha. En las sucesivas reencarnaciones el alma podría evolucionar hacia la perfección hasta convertirse en espíritu puro que no necesita más reencarnaciones. Entonces se sumerge para siempre en la eternidad.
Los proponentes de la reencarnación creen que el alma es eterna pero no la persona. El alma habita en un cuerpo y cuando este se gasta se consigue otro. El alma no es individual sino que forma parte de "Dios" o "Brama". El objetivo en los ciclos de reencarnaciones es pagar culpas de vidas anteriores y purificar el alma del mal hasta llegar a la "iluminación", lo cual le hace posible quedar absorta en el "todo", el "alma mundial". Conocerse como parte de ese "todo" es señal de iluminación.
¿Donde se origina?La creencia en la reencarnación comienza en la India en el siglo VII a.C. Eso significa que no es tan antigua como la fe de los judíos o de los sumerios, egipcios, persas y chinos. Ninguno de estos creía en la reencarnación y por eso edificaron magníficas tumbas.
El Budismo apareció en la India, en el siglo V a.C. y adoptó la creencia en la reencarnación. Mas tarde pasó a Grecia y Roma. Algunas religiones también adoptaron esta explicación humana a los problemas que no podían entender. Tuvo adeptos entre algunos filósofos griegos. En nuestros tiempos se encuentra entre las enseñanzas de las sociedades teosóficas, los gurus indios, los psíquicos y el movimiento de la nueva era por el cual se han importado muchas creencias orientales.
El Antiguo Testamento desconoce la reencarnaciónAlgunos malinterpretan la Biblia y dicen que apoya la reencarnación.
La religión judía por mucho tiempo no tubo una clara doctrina sobre lo que ocurre después de la muerte pero ciertamente no enseñaba la reencarnación ya que esa creencia surge mucho mas tarde y es incompatible con la revelación que los judíos habían recibido de Dios.
El Salmo 39, 14: “Señor, no me mires con enojo, para que pueda alegrarme, antes de que me vaya y ya no exista más” (v.14).

Job le dice a Dios: “Apártate de mí. Así podré sonreír un poco, antes de que me vaya para no volver, a la región de las tinieblas y de las sombras” (Job 10,21-22).

Sabiduría16,14: “El hombre, en su maldad, puede quitar la vida, es cierto; pero no puede hacer volver al espíritu que se fue, ni liberar el alma arrebatada por la muerte’’

2 Samuel 14,14. “Todos tenemos que morir, y seremos como agua derramada que ya no puede recogerse”

2 Samuel 12,22-23. “Mientras el niño vivía, yo ayunaba y lloraba. Pero ahora que está muerto ¿para qué voy a ayunar? ¿Acaso podré hacerlo volver? Yo iré hacia él, pero él no volverá hacia mí”

Aproximadamente 200 años a. C. se introdujo en el judaísmo la fe en la resurrección, doctrina incompatible con la reencarnación.La doctrina de la resurrección enseña que después de la muerte la persona vive pero no en la tierra sino con Dios en la eternidad. Aparece por primera vez en Daniel 12,2: “La multitud de los que duermen en la tumba se despertarán, unos para la vida eterna, y otros para la vergüenza y el horror eterno”

Aparece por segunda vez en 2 Mac 7,9. El rey Antíoco IV de Siria quiere obligar a siete hermanos fieles a la ley judía, por medio de tortura, a abandonar su fe. Al morir el segundo dijo al rey: “Tú nos privas de la vida presente, pero el Rey del mundo a nosotros nos resucitará a una vida eterna” . El séptimo al morir dijo: “Mis hermanos, después de haber soportado una corta pena, gozan ahora de la vida eterna” (2 Mac 7,36). El Nuevo TestamentoLa doctrina del N.T. es incompatible con la reencarnación. El N.T. Enseña que después de la muerte NO se regresa a otra vida en la tierra sino que pasamos enseguida al purgatorio que es un estado temporal pero no en esta tierra, o pasamos a nuestro destino definitivo que es el cielo o el infierno. Nuestro cuerpo volverá al polvo hasta el día de la resurrección cuando nuestro único cuerpo cobrará vida pero será glorificado. Ver Resurrección.
La parábola del rico Epulón (Lc 16,19.31): Lázaro después de la muerte va inmediatamente al cielo. El rico muere y va inmediatamente al infierno. El versículo 25 revela que el rico pagará por su mala conducta, no reencarnándose, sino en el infierno para siempre, del cual no puede pasar al otro lado ni volver a la tierra.
El buen ladrón desde la cruz pidió a Jesús: “acuérdate de mí cuando vayas a tu reino”. Jesús le responde: “Te aseguro que hoy estarás conmigo en el Paraíso” (Lc 23,43). El buen ladrón no regresó a la tierra para pagar su "karma" por ser ladrón. Fué directo al cielo "hoy mismo" por el perdón recibido de Jesús.
Filipenses 1,23-24: “Me siento apremiado por los dos lados. Por una parte, quisiera morir para estar ya con Cristo. Pero por otra, es más necesario para ustedes que yo me quede aún en este mundo” Obviamente Pablo sabía que al morir no regresaría con otra vida al mundo sino que estaría definitivamente "con Cristo".

1 Cor 15,42.44. “En la resurrección de los muertos, se entierra un cuerpo corruptible y resucita uno incorruptible, se entierra un cuerpo humillado y resucita uno glorioso, se entierra un cuerpo débil y resucita uno fuerte, se entierra un cuerpo material y resucita uno espiritual"
Hebreos 9,27 sintetiza la enseñanza de las Escrituras al respecto:
"está establecido que los hombres mueran una sola vez, y luego el juicio"

Uno de los pasajes bíblicos en que pretenden encontrar la reencarnación es Mateo 11,14: "Y, si queréis admitirlo, él (Juan Bautista) es Elías, el que iba a venir." Jesús habla aquí de que el espíritu profético de Elías (no su cuerpo ni su alma) continúa en San Juan Bautista. Que se refiere al espíritu profético y no al cuerpo físico de Elías se deduce de Lucas 1,17 "e irá delante de él con el espíritu y el poder de Elías, para hacer volver los corazones de los padres a los hijos, y a los rebeldes a la prudencia de los justos, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto."
Además, el mismo San Juan Bautista negó explícitamente ser Elías:
"Y le preguntaron: «¿Qué, pues? ¿Eres tú Elías?» El dijo: «No lo soy.» - «¿Eres tú el profeta?» Respondió: «No.»" -Jn 1,21

Para entender el sentido bíblico pongo un ejemplo: Si nosotros decimos de una niña: "tiene los ojos de su madre", todos entienden que no se trata de un transplante de ojos. No se trata de la reencarnación de los ojos de la madre en la niña. Solo estamos diciendo que los ojos de madre e hija se parecen mucho.
Diferencias principales entre la doctrina cristiana y la reencarnación Es alarmante que según algunas encuestas (AD 2004), el 34% de los católicos dicen creer en la reencarnación. Estos no se han enterado que hay diferencias fundamentales entre la revelación cristiana y la reencarnación.
  • La Resurrección. La fe cristiana se fundamenta en la resurrección de Jesucristo. Nuestros cuerpos no serán ni reciclados ni aniquilados. El alma no pierde su identidad absorbiéndose en el cosmos. El destino final del hombre es la resurrección para el gozo de la vida con Dios para siempre en el cielo o la pena eterna de la separación de Dios en el infierno.
    La resurrección es muy superior a la reencarnación. Es cierto que algunas religiones narran sobre dioses que mueren y resucitan pero solo el cristianismo habla de un cuerpo gloriosamente resucitado y del poder para compartir esta nueva vida con otros. Los judíos no esperaban un Mesías que muriera y resucitara. Algunos tenían la esperanza de resucitar, pero no con cuerpos gloriosos sino en una resurrección análoga a la de Lázaro (Cf. Is. 26:19; Ez. 37:10; Dn 12:2).
    Algunas filosofías y religiones han creído en la reencarnación o en la inmortalidad del alma apartada del cuerpo. Pero la fe en la resurrección solo se encuentra entre los cristianos. (
    Más sobre la resurrección).
  • La naturaleza de Dios. El Dios de la revelación judeo-cristiana es personal, mientras que en la reencarnación se le percibe como algo impersonal, el Todo Cósmico de las religiones orientales.
  • El amor. Un Dios impersonal no ama, no es Padre, entonces los hombres no somos hermanos. Según los proponentes de la reencarnación los pobres son culpables de su miseria por males que hicieron en otras vidas. Como están pagando el karma, no se les debe ayudar. Son una casta baja. Jesucristo no solo nos enseña el amor a los pobres sino que el mismo se hizo pobre para darnos ejemplo.
  • La victoria sobre el mal. El mal no es vencido por cada individuo expiando sus pecados por medio de transmigraciones a otras formas de vida. Los cristianos creemos que Jesucristo pagó por nuestros pecados en la cruz y solo en El tenemos salvación. Nosotros cooperamos con nuestros sacrificios pero la salvación es un don.
  • La iluminación. Lo que constituye "iluminación" para los cristianos es muy diferente al concepto reencarnacionista: Esta se consigue al conocer a Jesucristo, el Camino, la Verdad y la Vida, y recibiendo el Espíritu Santo, Espíritu de la Verdad enviado por el Padre y Jesucristo.
  • El Tiempo. El concepto judeo-cristiano del tiempo y de la relación de Dios con el tiempo es totalmente diferente. El tiempo para el cristiano no es un ciclo sin fin. Es lineal, teniendo un principio y un fin. Dios es el creador y Señor del tiempo. Jesús es el "Alfa y Omega", principio y fin del tiempo. El hombre tiene un propósito que cumplir en el tiempo que tiene, según la voluntad de Dios. El Génesis nos habla del principio del tiempo. El Apocalipsis, del fin del tiempo: la segunda venida del Señor. Después ya no habrá tiempo sino la eternidad, vivida en el cielo o en el infierno.
  • La Eternidad. Los cristianos no creemos que los hombres sean diluidos en el cosmos impersonal. Todo lo bueno se unirá en Cristo y será presentado al Padre "Que Dios sea todo en todos" (I Cor 15:28) pero nuestra individualidad, nuestra persona no se perderá jamás. Podríamos imaginarnos a los santos en el cielo como un precioso campo de flores. Al mismo tiempo cada flor es individual y preciosa en si misma. Los redimidos por Cristo encontrarán su identidad plenamente en el cielo. Serán sanados y elevados a la plenitud de su ser. Los santos están unidos por el amor y al mismo tiempo cada uno es precioso.

El evangelio del amor y del perdón sobrepasa en grande la enseñanza cruel de la reencarnación con sus ciclos y karmas. Dios tanto amó al mundo que envió a Su único Hijo para que el que crea en El tenga vida eterna.
Fuente- Alan Schreck en inglés, artículo en New Covenant, V-1990 y varias otras.